Leer el mundo, interpretar la existencia, una aproximación a “La tentación de leer” de Francisco Cajiao

Por Jahir Camilo Cediel Rincón

"La mejor manera de librarse de una tentación, es caer en ella".

Oscar Wilde

La tentación de leer
Francisco Cajiao
Panamericana Editorial
Bogotá, 2026
235 páginas


Foto: Diana Rey.
¿Qué sería del mundo sin el lenguaje?, ¿qué seríamos sin palabras, oraciones o imágenes? Puede ser que la costumbre de la vida no nos permita ver la importancia que tiene el lenguaje porque ya vivimos en él, como el pez que no es consciente del agua que le rodea. Al principio de los tiempos no había nada, tuvimos que poblar el mundo con palabras, significados y relaciones; hemos tenido que inventar el universo a través del lenguaje. Cuando un niño lee un libro de ficción, por poner un ejemplo, se adentra en un mundo alterno, coherente, mágico en muchos aspectos y ocasiones, del mismo modo, este niño puede empezar a desarrollar herramientas para comprender su entorno y a sí mismo. Es tan importante la lectura porque esta nos ayuda a interpretar y habitar con los demás, es fundamental adquirir símbolos de nuestro entorno, dependemos de ellos; solo existimos en el lenguaje. El libro “La tentación de leer” del filósofo, economista, profesor y escritor Francisco Cajiao ha sido publicado por Panamericana Editorial en una edición distinta a las que ya son usuales en la editorial. Por tratarse de un libro que no contiene ficción, al menos no del modo en que todos lo entenderíamos como para llamarlo literatura, tiene características particulares. Una portada colorida, con letras con personalidad jugando en un fondo amarillo, son la introducción y conceptualización de un libro que va justamente de eso: jugar con las letras, las palabras y el sentido en un ensayo con un lenguaje claro y divertido.

Para Francisco Cajiao leer no es ni debe ser una actividad tediosa, aburrida o soporífera, todo lo contrario, es y debe ser todo un conjunto de procesos de imaginación e interpretación que pueden resultar gratificantes, así, “La tentación de leer” es una defensa bien interesante a estas ideas. Al inicio, tenemos un capítulo que relata la experiencia personal del autor siendo docente, uno que, por diferentes motivos, se vio enfrentado a un conjunto de estudiantes a los que la lectura les interesaba más bien poco. Con esta apertura se da paso a una rica conceptualización del acto de leer, su objetivo y su importancia personal y social. Así, los siguientes capítulos tratan sobre el lenguaje y, sobre todo, la lectura de un modo distinto con el objetivo de motivar su lectura. A su vez, cada sección está dividida en dos, una de concepto y otra de exploración, en la primera se define brevemente lo que se va a tratar y la segunda, donde el autor recomienda distintas lecturas y posibles actividades para aplicar en un espacio de enseñanza-aprendizaje. Francisco Cajiao no deja nada en el tintero, habla de todos los géneros literarios en su obra, recomendando mínimo tres lecturas por sección con una posible actividad para perseguir la tan anhelada lectura literal, inferencial o crítica. Es importante notar que el libro está dedicado a profesores y mediadores de lectura, no obstante, no deja de ser una lectura interesantísima para aquel lector que le interese explorar distintos géneros y perspectivas sobre el mundo de una manera divertida. 




Bien dijo el escritor irlandés Oscar Wilde que “la mejor manera de librarse de una tentación, es caer en ella”, y la obra de Francisco Cajiao es la mejor representación de dejarse seducir por la lectura, por sus universos variopintos y sus personajes icónicos. Cabe resaltar que este “caer en tentación” no es solo una motivación a la lectura de ficción, también a la de distintos textos como los de instrucciones, los recetarios de cocina, las noticias o los hipertextuales que se pueden encontrar en internet. Así, la obra no deja de dar recomendaciones, puntos de interés o “tentaciones” como indica el autor, las cuales aparecerán en la última sección en una lista de referencias, cuyos libros, en su inmensa mayoría, aparecen gratuitos por internet. ¿Qué excusas ponemos a leer?, más allá de distintos contextos desafortunados y de inequidad social que vivimos en nuestro país ¿realmente no leemos es porque no podemos o porque no queremos? El autor nos indica que “los resultados de las pruebas Pisa, en las que viene participando Colombia desde hace ya muchos años, muestran que no logramos avanzar en este campo y nuestros resultados están muy por debajo de otros países de la comunidad internacional”. No se trata solo de leer más, sino de leer mejor, y cada aspecto descrito por Francisco Cajiao en su obra es una defensa, al igual que una motivación, por desarrollar aparatos críticos de la lectura de textos, símbolos y realidades que nos rodean día a día y hacen parte de una cotidianidad que todos compartimos. 


PdL