La infancia, la lectura, el terror, “Por favor, ¡no leas este libro!”

A través de un lenguaje sumamente cuidado, anecdótico y sorprendente, el autor presenta una obra literaria que no es posible dejar de lado ni siquiera en el terreno visual, sus ilustraciones son realizadas por Paola Molano, artista encargada de otras obras como el clásico Peter Pan publicado también por Panamericana Editorial a finales del año 2022. 


Por Jahir Camilo Cediel Rincón* 


Por favor, ¡no leas este libro!
John Fitzgerald Torres.
Panamericana Editorial
Bogotña, 2023


Atravesando un extraño planeta, el comandante L4A encontró de repente un raro objeto apoyado sobre una mesa, aplanado y rectangular, con muchas y pequeñas líneas que lo surcaban horizontalmente, la cosa parecía no moverse pero parecía tener cierta ferocidad en su interior. El clima enrarecido hacía difícil la respiración, entonces, con la parsimonia que implica el peligro inminente se acercó poco a poco, y de repente lo vio allí, aquél inmóvil objeto era la peor de sus pesadillas… Es así como Lorenzo, o Lorito, un niño que va en cuarto A se encuentra con el mayor de sus terrores diurnos y nocturnos: ¡un libro! Panamericana Editorial trae a nosotros esta hermosa novela, ganadora del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de la Biblioteca Luis Ángel Arango, que habla sobre el injusto e indebido rechazo de la lectura en un niño al que le gusta jugar a videojuegos, ver televisión y jugar con sus amigos. 


Por favor, ¡no leas este libro! del escritor colombiano John Fitzgerald Torres se publica este año 2023 en una edición que invita a una lectura ligera, compartida, divertida y con un tono cotidianamente carismático. 


A través de un lenguaje sumamente cuidado, anecdótico y sorprendente, el autor presenta una obra literaria que no es posible dejar de lado ni siquiera en el terreno visual, sus ilustraciones son realizadas por Paola Molano, artista encargada de otras obras como el clásico Peter Pan publicado también por Panamericana Editorial a finales del año 2022. 

Al igual que en Peter Pan, la artista realiza obras con trazos finos, elegantes y, en este caso, coloridos que siempre dan una sensación de verdadero encuentro con aquello que se lee. El solo relieve de la portada y su ilustración hacen del libro una gran invitación a los más pequeños a abrir ese extraño objeto que genera terrores a Lorito, el personaje principal. 




Entonces llega de repente, como en un emocionante sueño, la semana de receso escolar, tiempo en el que Lorenzo piensa ver televisión, jugar a videojuegos y salir con Migue y Fico por el barrio a jugar a las carreras de gatos, pero en contra de todo pronóstico, todos aquellos encantadores planes parecen fragmentarse por la llegada del libro propuesto por la profesora para esta semana. La madre de Lorito guarda un gran aprecio por este objeto, quizá por la dedicatoria que su esposo escribió en su primera página, por lo que la tarea de lectura ahora tenía una cierta imposición sentimental, lo que ejerció aún más presión sobre nuestro personaje. La semana iba ocurriendo de forma abrumadoramente acelerada y cada vez más el libro y su presencia maligna se amplificaba, inundando no solo el día sino también la noche con pesadillas cargadas de páginas y tintas amenazantes. Pero el terror por leer no es injustificado, lo que hace valiosa la obra porque señala un origen que puede ser común a todos. Cuando Lorito estaba en tercer grado, la profesora le propuso leer al frente de sus compañeros y, dada la separación dental de nuestro personaje, este silbaba en lugar de hablar, por lo que los nervios sobrevenían con la sola idea de un libro. 

El tic tac del tiempo pesaba cada vez más a Lorenzo, el mismo comandante L4A, cada día que pasaba significaba uno menos para terminar con su tarea de receso escolar y lo peor era que aquella travesía parecía solitaria en su resolución, nadie iba a acudir en su ayuda, ni mamá, ni papá, ni el comando central, nadie, ¿o sí? Lorito es un chico perspicaz que busca distintos modos para no leer, o solo leer muy poco, y así darse a los videojuegos, la televisión y los juegos con los amigos. Los distintos personajes que van apareciendo en la obra se vuelven instrumentos que el protagonista intenta utilizar para dilucidar un método perfecto e infalible que le sirva para evadir lo más efectivamente posible su responsabilidad lectora. Pero el tiempo, inflexible e imprevisible cuando se necesita que ocurra más despacio, arrincona a Lorito a sus responsabilidades, provocando que el valiente comandante L4A se enfrente a su peores terrores en un viaje en apariencia difícil y eterno.



Es imposible no vernos en Lorito y en su terror por la lectura, es fácil sentir una extraña ternura nostálgica en sus inocentes palabras que le traen efectos desapercibidos. Es hermoso vernos a nosotros mismos como niños en un mundo grande y maravilloso, inundado de esa energía característica, de los amigos y sus juegos que se extienden hasta el infinito, de ese empezar a saber que pronto ya dejaremos de ser y que todo lo recordaremos con el feliz encuentro que significa la memoria. “Por favor, ¡no leas este libro!”, bella obra menuda, sin pretensiones y con mil oportunidades para reír, divertirse y, sobre todo, volver a ese eterno presente, cuando el futuro era cosa de adultos.

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*Ilustración de Paola Molano y foto del autor: John FItzgerald Torres.

PdL