Por: Liceth Dayana Holguín Beltrán
El ilustrador y escritor chileno Fabian Rivas presenta, bajo el sello de Panamericana Editorial, un recordatorio ilustrado del espíritu de aquellos que ya no están (tan) jóvenes: Estoy viejoso, un libro que navega con humor y amor por las situaciones cotidianas de quienes van creciendo y descubriendo que el tiempo pasó mientras ellos no estaban mirando.
________________
Estoy viejoso es una historia ilustrada, publicada en Colombia por Panamericana Editorial, en la que a través de viñetas el ilustrador chileno Fabián Rivas recuerda con humor y compañía colectiva los momentos más característicos de toda una generación. Su protagonista es un osito (que en principio era el autor, dibujándose a sí mismo) quien experimenta esa nostalgia particular de los que ya saben cuánto dura un minuto, cuánto cansa una trasnochada y cuánto importa una buena siesta.
Sus páginas tienen el tamaño exacto de algo que cabe en las manos y no quiere soltarse, en un formato cuadrado, íntimo, que invita a leer despacio y a volver. El trazo de Rivas es suelto y expresivo, con esa calidez de quien dibuja desde adentro y no desde la técnica, y las viñetas suceden sin apuro, como los recuerdos mismos; por lo que son variadas, tiernas, a veces mudas y otras con una sola línea que lo dice todo. No hay en ellas ningún afán de impresionar. Hay, en cambio, algo más difícil de lograr, la sensación de que alguien te está contando algo en voz baja, justo a ti, como si supiera exactamente qué es lo que guardas en ese cajón.
Primero fueron viñetas en Instagram, donde miles de personas comentaban y compartían con la misma energía de quien encuentra, por fin, que alguien más entiende exactamente lo que siente. El resultado de todo ello es la construcción de un libro que no nace en un escritorio, sino en una comunidad, y que plasma la historia de muchos viejosos en el instante exacto en que comienzan a mirar hacia atrás con más ternura que prisa.
Y es que ser un viejoso no es una edad, es más que un estado de ánimo. Uno no solo es viejoso; a veces se pone viejoso, generalmente un viernes por la noche cuando prefiere quedarse en casa. Tiene poco que ver con los años en el documento de identidad y mucho con el momento en que se empieza a valorar las cosas tranquilas, a recordar con afecto lo que antes daba por sentado y a encontrar en la nostalgia no tristeza, sino compañía y diversión.
Esta versión colombiana de Estoy viejoso, que el autor preparó, de la mano de la cuidadosa edición de Julian Acosta para Panamericana Editorial, implicó un diálogo constante entre dos culturas, la chilena y la colombiana, que comparten más de lo que creen cuando se trata de sentir que la juventud se fue sin avisar. De allí nace un libro que recorre países sin perder el alma, porque gracias a este osito se ha descubierto que da igual donde creciste, todos enviamos un zumbido, todos voltéamos la calculadora y todos, en algún momento, hemos buscado números de teléfono en las Páginas Amarillas.
Rivas confiesa que pensaba que era el único al que le pasaban estas cosas, pero descubrió que son una gran legión de viejosas y viejosos. Y esa es quizás la mayor virtud del libro, pues no te hace sentir solo en algo que, sin querer, todos estábamos viviendo callados. Sus viñetas no cuentan una historia de principio a fin, sino que acumulan momentos, pequeños reconocimientos, esos instantes en que uno lee una página y piensa "esto le mando a alguien ahora mismo".
Finalmente, este autor, que también es un viejoso, expresa que lo que más espera de sus lectores no es admiración ni elogios. Espera que al cerrar el libro suceda algo, que haya una conversación. Una pregunta de un niño, una anécdota que un adulto recuerda y decide compartir. Porque Estoy viejoso no termina en la última página, sino que continúa escribiéndose en el momento en que alguien lo pone sobre la mesa y dice "oye, ¿te acuerdas cuando?". Esa es su historia más larga, la que no viene escrita en ninguna viñeta, sino que se construye en el tono de una carcajada conjunta o al ritmo inevitable de “Mis ojos lloran por ti”.